Mientras los ricos exhiben sus posesiones, respaldados por su dinero y sus privilegios aparentemente infinitos, los menos afortunados nos vemos obligados a idear formas de llevarnos una pequeña parte del botín.
Tú no eres rico. A tu respetable profesión la llamas "redistribución de la riqueza" o, en términos más corrientes, robo. Aunque "robo" suena demasiado duro; prefieres decir que simplemente "tomas prestado". Y se te da realmente bien. Por desgracia, también se les da muy bien a tus "amigos".
En cada turno, uno de los jugadores (un ladrón) se convierte en "el cerebro", planeando el golpe perfecto e infalible. Mientras tanto, los demás ladrones de la ciudad intentan adivinar dónde tendrá lugar el robo.
Si "el cerebro" consigue actuar en solitario, se quedará con todos los objetos de valor del lugar elegido. Pero si los demás ladrones aciertan y aparecen en el sitio correcto, podrán llevarse parte del botín del golpe de "el cerebro".
El jugador que robe y venda más objetos de valor (y, por tanto, "redistribuya" más riqueza) será el vencedor de la partida.
2025